PRI, el desafío que viene

Por: Aldo Zavala Mejía

El declive electoral experimentado en 2018 por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que lo sepultó políticamente dejándolo en un muy remoto tercer lugar, obliga a un replanteamiento de la composición política de ese partido y la planificación de un nuevo modelo para la construcción de sus candidaturas, donde se privilegie el trabajo y la bibliografía personal por encima de acuerdos cupulares; la competencia interna que es vista en retrospectiva como un proceso tóxico para los priistas, es indispensable desempolvarla y traerla de vuelta para desmitificar esta como un ejercicio de alto riesgo y sepultar la mal llamada “unidad” que solo galvanizó el encono que muchas ocasiones se tradujo en el denominado “voto diferido”.

Hoy, a diferencia del año 2000, la debacle no es un escenario nuevo, la pérdida del poder se escribió con antelación, la presidencia peñista no supo comunicar sus grandes aciertos, mientras que sus opositores encontraron en las redes sociales un megáfono con el cual democratizar la desinformación y magnificarla. La oportunidad para el PRI es irrepetible, la lista de aspirantes es extensa y diversa, con el paso de las semanas se reducirá, hoy por hoy aparecen: la exgobernadora de Yucatán Ivonne Ortega; el  gobernador de Campeche, Alejandro Moreno; el exgobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz; el actual líder de la bancada priista y exgobernador de Guerrero, René Juárez Cisneros; el ex secretario de gobernación, exgobernador hidalguense y actual líder de los tricolores en el senado, Miguel Osorio Chong; el exmandatario Yucateco, Rolando Zapata; y el también yucateco, Emilio Gamboa Patrón.

Tres son los tamices no escritos que las bases priistas valoran: elecciones ganadas, lealtad al partido y cuentas entregadas al PRI –es decir que después de ocupar un cargo, este le haya sido entregado a otro priista-. Todos, con excepción de Gamboa Patrón superan el primer filtro, por increíble que parezca la carrera parlamentaria, de quince años del yucateco, se ha construido por la vía plurinominal. El tema de la lealtad tricolor si bien es algo abstracto, se dimensiona respecto a las carteras que han ocupado dentro del PRI y sus sectores, de los enlistados todos han despachado desde alguna cartera o sector tricolor en algún momento de su trayectoria, no obstante, –si, como se ha especulado- por ejemplo, llegasen a levantar la mano personajes como Mikel Arriola o Aurelio Nuño, quedarían a deber en este (y los demás) requisitos tácitos.

La Red Jóvenes por México es un proyecto ambicioso de gran alcance en donde de les da voz a 100 mil jóvenes priistas de todo el país.

El punto más complicado, entregar la estafeta a otro priísta, solo Ivonne Ortega y Osorio Chong, pueden presumir que entregaron a un priista el gobierno de sus Estados, en este rubro sin embargo “Alito” Moreno de Campeche, tiene una evaluación de gobierno intermedia favorable pues en su estado la hegemonía tricolor se mantuvo a pesar del denominado efecto AMLO. El elector tricolor también valora otras variables menos cuantitativas pero definitorias: el prestigio y los resultados de su gestión, es aquí cuando nombres como Ulises Ruíz, cuyo talante autoritario atizó el conflicto magisterial y sepultó al priismo en Oaxaca, o el caso de Ivonne Ortega Pacheco, quien ejerció el poder con el sello familiar haciendo gala de su vena caciquil, herencia de su tío el dos veces gobernador yucateco, Víctor Cervera; y ni qué decir de Osorio Chong, cuyo paso por SEGOB abonó generosamente a la derrota estrepitosa de su partido.

Por último, un tema que antes era accesorio pero que hoy no puede pasar desapercibido es el relevo generacional, el PRI adolece de perfiles jóvenes que lo revistan de autoridad moral ante un nicho electoral en crecimiento constante y con el poder de definir elecciones, bajo esta tesitura el único que tiene una trayectoria de éxito construida desde las estructuras juveniles es Moreno Cárdenas, quien ha sido dirigente estatal y nacional del entonces máximo organismo juvenil del priísmo, el Frente Juvenil Revolucionario (hoy Red Jóvenes por México), y es el principal impulsor de las reformas estatutarias que otorgan más candidaturas a los jóvenes priistas. La pirinola esta girando y depende de la madurez de cada jugador que todos ganen.

La vida democrática del país vive un momento de incertidumbre ante la sombra del totalitarismo que amenaza con desarticular las instituciones garantes de la gobernabilidad y el funcionamiento del Estado. Es por ello que tanto el PRI como los demás partidos deben consumar un proceso legítimo de renovación que los regrese al ruedo político.

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