La ineptocracia se apodera del CONACyT

Por: Aldo Zavala

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), una de las instituciones que se había mantenido lejos de la polémica y cuyo funcionamiento se encontraba dentro de los estándares aceptables, es ahora otra víctima del desdén del Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien no conforme con retroceder varias décadas en el modelo educativos mexicano pisoteando la reforma educativa, también ha comenzado a desarticular el principal estandarte institucional de la ciencia en el país.

Una sola decisión sirvió para iniciar el derrumbe, designar a la Dra. María Elena Álvarez-Buylla al frente de este instituto, un personaje con las credenciales científicas necesarias, pero sin experiencia administrativa elemental.

Álvarez-Buylla demostró tempranamente su analfabetismo administrativo cuando aún sin asumir legalmente la titularidad del Conacyt solicitó suspender becas y apoyos durante el periodo de transición sexenal, el tema trascendió rápidamente a las redes sociales y medios de comunicación, sirviendo como anticipo del desastre. Naturalmente la petición no fue atendida, y como es habitual en la 4T, lejos de asumir la responsabilidad de sus acciones se victimizó reclamando la filtración del documento que dio origen al escándalo, y que causó gran incertidumbre entre los becarios mexicanos en el extranjero.

Ya iniciado el sexenio, no hubo mayor impedimento para que la cascada de pifias se convirtiese en el sello de identidad del CONACyT, que aderezado con el recorte presupuestal del 12.8%, aplicado por el Presidente López, y asumido sumisamente por Álvarez-Buylla, retrató el desprecio por el conocimiento científico del titular del poder Ejecutivo.

Hace un par de semanas fue designado como subdirector del CONACyT, David Alexir Ledesma, quien con treinta años cumplidos no había cursado ni la mitad de una licenciatura y cuyas principales referencias laborales provenían de los miembros activos de la 4T, Jenaro Villamil y Dolores Padierna. El problema no solo era lo poco calificado para ejercer como subdirector y ganar 44 mil pesos mensuales, sino que la identidad de institución es precisamente la preparación académica, de la que adolece Ledesma. Vaya, gran parte de los becarios de ese instituto a los treinta años se encuentran cursando el doctorado, con una tercera parte de lo que ganaría Ledesma.

El escándalo escaló rápidamente en la agenda política nacional y después de una serie de explicaciones irracionales de parte del CONACyT, intentando victimizar (que raro) a Ledesma, acusando de clasismo a sus detractores –como si la exigencia de preparación académica, fuera una petición clasista- el susodicho terminó “renunciando”.

Paralelo a la crisis de la subdirección, un nuevo caos se estaba cocinando cuando en la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (CIBIOGEM), un área eminentemente técnica, donde fue nombrada al frente Edith Arrieta Meza, quien es licenciada en diseño de modas, de nueva cuenta el escándalo no se hizo esperar, el tema llegó hasta las conferencias presidenciales matutinas, lo que llevó al cese de Arrieta Meza, nuevamente en el comunicado oficial, la institución buscó matizar los motivos de la contratación absurda, atribuyendo a Arrieta, “profundos conocimientos tradicionales sobre los maíces nativos mexicanos adquiridos a lo largo de su vida, ya que proviene de una familia campesina de Milpa Alta” razonamiento que raya en el realismo mágico. Los escándalos para la menguada credibilidad del instituto no cesaron ahí, resulta que María Chávez García, secretaria administrativa de fondos sectoriales CONACyT-SENER, tiene como máximo grado de estudios el nivel secundaria y como experiencia laboral el haber sido demostradora de una marca de lencería, a diferencia de sus colegas Chávez García, extrañamente no ha sido removida, el CONACyT fingió demencia y le echó la culpa a la Secretaría de Energía (SENER) donde Rocío Nahle ha hecho mutis.

Y si la ineptitud es hoy el sello de la casa, la sombra del nepotismo comienza a descender en el ya desacreditado Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Apenas este lunes se supo que Luis García Barrios, ex cuñado de la directora, Álvarez-Buylla, fue designado como coordinador territorial de la institución en la región Sureste; mientras que Raúl García Barrios ex cónyuge, de la Dra. María Elena, formará parte los Programas Nacionales Estratégicos (Pronaces), a cargo de esta emblemática institución de ciencia y técnología.

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