AMLO no es la excepción (I)

Por: Sabino Pacheco

En su campaña, AMLO hizo la promesa de no sólo disminuir la corrupción, sostuvo que terminaría con ella, dijo que purificaría a la nación de todos sus males. Absurdamente, propuso terminar con ella vendiendo un avión, descentralizando secretarías, disminuyendo el sueldo a mandos medios y altos de la burocracia, quitando las pensiones a los expresidentes, perdonando a criminales y corruptos. Convocando a todos para comprometernos (sic..) hacer de la honestidad nuestra forma de vida.

La mayoría de lo anterior ya lo hizo y la corrupción no ha disminuido; la está aumentado, sólo hay que regresar a ver el nepotismo, influyentismo y amiguismo con que está procediendo, hay que ver la compra por millones de pesos del transporte para el traslado de gasolina sin licitación alguna y las asignaciones aparentemente licitadas que hará para la construcción del tren maya y refinerías en el sureste del país, además de la improvisación y poca capacidad técnica de su gabinete.

Habla de tiempos de definición sólo cuando le conviene, pues se abstiene de nombrar tiranos a los corruptos gobiernos de Maduro y los Castro; pero eso sí, no lo piensa dos veces al nombrar como racista a Trump. Hace un uso cobarde de la doctrina Estrada bajo el argumento de la soberanía nacional y la autodeterminación de los pueblos, está curándose en salud por la dictadura a la que está llevando al país.

Lo anterior no es una casualidad, pues en su retórica socialista considera que la soberanía individual debe estar por debajo de la soberanía nacional, que es legítimo violentar los derechos individuales si del interés de una pandilla, en nombre de la nación, se trata. Es admirador del Che, un asesino. Asimismo, admira a Roosevelt y su programa semisocialista New Deal que no resolvió la crisis ni el desempleo de EUA y, eso sí, allanó el camino al mayor robo financiero por parte de una corrupta élite plutocrática.

AMLO, como muchos mexicanos, tiene la idea equivocada de que si la élite no se corrompe, los de abajo en automático dejarán de hacerlo, muy lejos de la verdad y la realidad cotidiana que seguimos viviendo.

Si bien es correcto que terminemos con la corrupción; AMLO, incoherentemente, por su limitada práctica democrática, está centralizando aún más el poder político, por consiguiente la corrupción en lugar de disminuir está aumentando, confirmando con ello lo que más de 2 mil años de ciencia política desarrollada por mentes como la de Aristóteles, Savater, Hobbes, Locke, Montesquieu, Ruosseau, Hume, Jasay, Nozick, De Tocqueville, Stuart Mill, Maquiavelo, Popper, Arendt, Berlin, Hayek y, asimismo, toda la evidencia histórica acerca de que la corrupción y la tiranía nace de la presencia represiva del poder político sobre los derechos individuales e inalienables de vida, propiedad y libertad.

El pueblo sabio desconoce que el poder político se origina en el instante en que los seres humanos cedemos, por la fuerza o voluntariamente, potestades o delegamos responsabilidades a un cierto número de individuos. Inocentemente, al cederles estas responsabilidades esperamos de quienes hacen uso del poder de ejercerlo bajo los principios de honestidad, rectitud, eficiencia, no nepotismo y otras virtudes.

Dichas responsabilidades otorgadas, casi siempre, para su ejecución, implican grandes sumas de dinero. Y, más responsabilidades otorgadas, implica mayores recursos que hay que extraer por medio de impuestos a los ciudadanos y ponerlos en manos de los políticos. Eso sí, se presume que los políticos y sus asesores saben mejor que nosotros en qué gastar nuestro dinero y, AMLO lo sabría más que los priístas, panistas y perredistas juntos.

Nunca, por supuesto, se dice que las responsabilidades otorgadas a los políticos son para empobrecer a sus habitantes y jamás uno de ellos admitiría que busca enriquecerse o enriquecer a sus amigos por medio del ejercicio del poder. Jamás un político como AMLO admitiría que vive de la estafa y el robo legalizado. Afirman, por el contrario, que no hay misión más bella que servir a los demás y que ellos están para cumplir los deseos y órdenes del pueblo. Sin embargo, todo mundo con dos dedos de frente conoce de quienes se dedican hacer política que, como hienas con pieles de corderos buscan poder para vivir del presupuesto, enriquecerse o enriquecer a sus amigos y/o familia. En una palabra, trepar como monos en la pirámide del status quo y, para lo cual, la pobreza resulta un buen negocio que hay que conservar para trepar y seguir lucrando de ella.

AMLO no es la excepción.

Share

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *