Por: Ariadna Rodríguez

En la política ficción (¿debería decir COMEDIA?) que se practica en el México de la 4T se han utilizado medios oficiales y secretarías para saturarnos de imágenes que intentan exaltar y promover al Presidente principalmente, aunque también en buena parte, a su gabinete (No-primera-dama incluida), como si de un gobierno dictatorial se tratase.

¿Se acuerdan del manual que emitió la secretaría de cultura para que nosotros (pobres incautos) evitáramos caer en las “trampas” de los medios de comunicación?

¡Cómo olvidar los comunicados relativos al robo de combustible y a la guerra frontal y efectivísima que el sacrosanto Presidente libró contra el Huachicol!

Por último ejemplo, les menciono la infografía que crearon tratando de justificar la afrenta contra España que se “ideó” para publicitar un panfleto de la tan bien preparada No-Primera-Dama.

La mayoría de las veces la gente pensante resulta ser más numerosa y haciendo uso de las benditas redes sociales se ha logrado que el Gobierno de México se retracte en su error… pero algunas veces no.

Personalmente me genera frustración ver la difusión indiscriminada que medios y grupos de oposición hemos hecho del asunto de los zapatos sucios de Obrador. Me parece a mí que estamos haciendo el juego al Presidente (aunque sea para criticar), verán: Múltiples imágenes se conocen del exquisito (y costoso) gusto por el vestir del Presidente y su nada austera prole, captadas, claro está, durante reuniones privadas, capturas infraganti además de otras tomas “no oficiales”. Qué casualidad que en fotos de eventos (empezando desde la investidura presidencial), nuestro Presidente usa trajes que le van grandes, zapatos desgastados y sucios. Y ni qué decir de su señora esposa, porque el mal gusto no está peleado con el derroche.

¿Queda ya clara la idea que quiero dar a entender? No nos dejemos llevar, no le hagamos el juego, no olvidemos que en ésta 4T:

Lo importante no es ser (capaz, austero, honesto, conciliador, capitalista, salvador, esperanza de México…) sino parecer.

Ariadna Rodríguez

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