Por: J. Manuel Rodea

A principios de mes el FMI bajó las expectativas de crecimiento para México del 2.0 al 1.6% para este año. Cuando hablamos de bienestar, sin necesidad de estar estudiados en la materia, esperamos un crecimiento económico aunque no estemos seguros de qué se trata, quien conoce un poco más sobre el tema ha de pensar en desarrollo económico, que básicamente se puede observar en la riqueza distribuida entre la población y la capacidad de acceso a bienes y servicios que esta representa.

El valor de las cosas que necesitamos para vivir satisfechos de la mayor cantidad de necesidades es una variable de carácter principalmente axiológico y subjetivo porque cada persona tiene una medida diferente y desde las escuelas de pensamiento económico clásico se sobreentiende, sin embargo, es necesaria una perspectiva objetiva y lo más cuantificable posible del bienestar, demasiado se ha abusado del discurso de los valores inmateriales que, si bien son necesarios para tener una referencia de praxis política y corporativa ética, no deben ser utilizados para confundir a la población y hacerla perder de vista sus necesidades tangibles y aquello que está obligado a hacer para conseguirlas, entiéndase con ello la necesidad de trabajar y añadir valor al trabajo en función del talento.

Hablamos de un punto de partida individual que a medida que va implicando la integración del individuo al tejido social conforma la fuerza productiva de una nación entera de manera agregada al menos en la dimensión normativa de la economía propuesta por la teoría económica, y dado que toda persona en su sano juicio busca el bienestar, claro está que puede definir desde que se levanta de la cama las acciones necesarias para conseguirlo en colaboración con las demás personas e instituciones: definitivamente es la dirección que todos queremos o al menos intentamos tomar.

No obstante, el análisis económico objetivo permite evaluar la dimensión positiva del funcionamiento de una sociedad en este aspecto. El crecimiento económico son los tramos que logró avanzar una economía en un determinado periodo de tiempo, por lo regular las unidades cronometradas más usadas son anuales, y tanto son importantes las mediciones históricas como los pronósticos que hacen los expertos para estimar los posibles resultados en escenarios futuros de continuar los patrones observados de manera cualitativa, o bien, que se espera de un cambio en los mismos.

Esos patrones tienen que ver con el comportamiento de los agentes económicos, desde el pueblo que constituye el país en cuestión hasta el empresario que lo emplea y el gobierno que protesta ser el principal mediador institucional en esa relación productiva. De esta forma, la colaboración del sector privado -interno y externo- suele caracterizarse por estar encabezado por las personas más hábiles para anticiparse a estos escenarios de colaboración y actuar en consecuencia para obtener una ganancia que le permita subsistir.

Si bien el término se puso de moda de un tiempo para acá, este juego de expectativas ha ido implícito siempre dentro de las consideraciones del análisis económico, ha supuesto la racionalidad de los agentes económicos y proporciona una lógica explicativa al funcionamiento de los mercados, que a mayor grado de libertad más actúan en función de dichas expectativas minimizando así los efectos de la incertidumbre que los actos y hechos de la coyuntura en cuestión suponen.

Para bien o para mal, esta perspectiva de libertad implícita en la dinámica económica ha sido estereotipada por el discurso bajo un concepto denominado neoliberalismo, desacreditado por quienes tienen esa facultad de arbitraje y control de la política económica y usado como elemento de polarización ideológica al ser presentado como cultura “fifí”, y si esta visión maniquea continúa, difícilmente se puede proyectar una estabilidad que garantice la inversión requerida para alcanzar esa potencia para avanzar en la dirección esperada.

La pregunta que queda al aire es la siguiente: ¿cómo procurar la cohesión necesaria para impulsar a México?

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